Nadie me dijo por donde ir, ni que hacer. El camino no está marcado y no se si quiero seguir, es de noche y el horizonte se torna en oscuridad. Es ahí donde descubro que ni mi sombra me acompaña. Me propuse no llorar, lloré. Decidí cerrar mis ojos e intentar atrapar alguna idea, algo que me proteja de la oscuridad.
Pensé en vos. Respiré, sentí como mi piel se estremeció. Abrí los ojos y pude ver el paisaje iluminado por estrellas. Entendí que podía vivir de un anhelo, podía vivir de las estrellas.
Sé que algún día voy a encontrar el cielo nublado, ahí voy a entender que necesito una luna. Pero por ahora voy a vivir en mi imaginación, y pretender que todo es posible. No estoy lista para la realidad, y estoy cayendo de cabeza.